viernes, 24 de octubre de 2014

ANTIGÜEDADES CANARIAS: CONQUISTADORES Y CONQUISTADOS (V)




(Artículo publicado en el Diario de Tenerife, el 15 de mayo de 1899)
                                 Documentación obtenida de Jable.Archivo de prensa digital de la ULPGC

Tanto para perpetuar, digámosle así la  memoria de algunos de los conquistados, que  son objeto del presente artículo, como para perpetuar un curioso trabajo del infatigable cronista tantas veces citado, D. Juan Núñez de la Peña, trabajo ya gastado y en partes ininteligible, me permitiré alargar un tanto estos renglones; además, hay otra circunstancia que asimismo me mueve a ello, y es que a pesar de haber tenido a la vista muchos papeles antiguos, casi nada he visto referente al ex mencey de Güimar. Me consta por haberlo oído decir, que acerca de dicho magnate y sus descendientes existen muchas noticias manuscritas; pero yo no las he visto, salvo esta poca cosa que voy a copiar. Sería de desear que las personas en cuyo poder se hallen aquellas noticias—dado que no hayan perecido—se sirvieran publicarlas y evitar así que desaparecieran de todo punto.

Dice así D. Juan Núñez, en uno de sus autógrafos:

«Juan Albertos Geraldin o Gerardin, negociante florentino, contrajo matrimonio en Tenerife con Leonor Viña, hija del negociante y armador genovés Mateo Viña Negrón y tuvieron varios hijos, casi todos sin posteridad excepto el mayor que fue Agustín Albertos, marido de D. Catalina de Espínola (de la casa genovesa de este apellido), y Juan Bautista Albertos que casó con Damiana de Cabrera Perdomo. Tampoco los hijos de éstos dejaron sucesión, menos Isabel Perdomo que casó con Simón de Morales, vecino de Taganana.
Esta Isabel fue bautizada en La Concepción de la Laguna, a  9 de enero o marzo de 1572. Fueron sus hijos mayores el alférez Pedro Albertos Negrón, que casó y tiene sucesión en Taganana; y Gaspar de los Reyes Negrón, que contrajo matrimonio en la isla de Lanzarote. Véase Morales.
Hijo natural del sobre dicho Juan Albertos, el primero, fue Antón Albertos, que casó en Güimar con Francisca Pérez, nieta del mencey de aquel término, donde se avecindó
Tutela de sus hijos en 1554 ante Gaspar Justiniano; y la dicha su madre testó ante Sancho de Utarte a 4 de febrero de 1579. Dejaron dos hijos que fueron el capitán Juan Albertos, y Luisa ó Lucía de igual apellido; el primero de estos contrajo matrimonio con D.  María de Mesa, hija de Rodrigo de Mesa, escribano público  y de otra María de Mesa; dejaron sucesión en Güimar, donde fueron vecinos. El citado capitán testó en La Orotava ante Diego de Paz, en 1635, folio 116.
La precitada D. Luisa o Lucía contrajo matrimonio en Güimar con Francisco González. De esta misma señora hay una carta de perdón que otorgó por la muerte de su padre, a favor de Alonso González, natural, que parece fue el matador, cuyo documento pasó ante el escribano Juan  de Alzola en 1580, a fojas 411 . Ella testó ante Hernán González en 1610 folio 978, y parece volvió a testar ante Jerónimo Voza á 18 de Octubre de1602. Fueron vecinos algún tiempo en lcod de los Vinos, y dejaron muchos hijos; el mayor fue Luis González que casó con Ana María hija  legítima de Diego Rodríguez con dote en 1602 Folio 124 ante Rojas, vecinos de Candelaria. Otros hijos fueron Francisco y Juan Albertos- este se dice fue capitán, o le han equivocado con su tío Miguel González, Antonio y María Albertos.
Como he dicho antes, esa es la única noticia clara y positiva que poseo, referente a la sucesión que dejara el que fue rey de Güímar; pero se asegura que fue mucho más numerosa y que existe aún en aquel pueblo y en otros de la isla etc.»

No tengo el árbol de Morales para poder seguir la noticia indicada por Núñez de la Peña;  pero en otro trabajo del mismo autor, y algunos apuntes de otra mano, he hallado lo siguiente, que me parece referirse al mismo Simón de Morales:

«Juan de Armas Negrín, tercer rey de Armas, aquí testó ante Bernardino Justiniano en 1532 folio 302. Era casado entonces  con Ana Sánchez,  hija legítima de Juan Delgado y de María Berriel, naturales de Fuerteventura, los que también fueron padres de Bartolomé Delgado, Inés Sánchez, Simón de Morales y Luisa o Lucía de Morales  que casó con Fulano de Samarinas, todos  naturales de estas islas.  De los dichos Samarinas y consorte quedó un hijo, llamado Pedro de Samarinas, que no dejó sucesión y le heredaron sus citados tío; consta esto de un poder que confirieron al dicho Simón de Morales, para que en su propio nombre y de sus hermanos reclamara y cobrara aquella herencia, dicho poder en La Laguna ante Juan del Castillo a 15 de Julio de 1553, folios 585.»

He visto no sé  dónde  algún otro documento o dato escrito, en que consta hubo indígenas, vecinos de esta isla en Güimar y Candelaria, apellidados Morales, Samarinas y Sepúlveda.

El tal Simón de Morales y su hermana Luisa pudieran acaso ser solamente medios hermanos de los otros referidos. De todos modos, esa familia procede de los indígenas Luis Sánchez y su esposa Catalina Chemida, de Fuerteventura, padres del ante dicho Juan Delgado, que vino á la conquista de Palma y Tenerife, y acaso también el mismo o su padre fueron conquistadores de Canaria, como lo fue su hermano Andrés Sánchez; siendo además  probable que la citada doña Cristina fuera hija del famoso capitán Pedro Chemida, gobernador de la fortaleza levantada en Canaria por el señor de las islas don Diego García de Herrera.

Ahora veamos otro fragmento que se conserva de un trabajo debido a Núñez de la Peña:

«Juan Hernández y su primo Antón Hernández, nietos del rey de Tacoronte, se avecindaron en Güimar y Candelaria; el primero fue casado tres veces: la primera con Teresa Delgado (otros la llamaban Catalina) hija de Juan Delgado y de Juana Mayor, vecinos de Arico; segunda con María Rodríguez hija de Andrés Rodríguez; tercera con María de Morales (otros la llaman María Berriel) hija de Simón de Morales y da Margarita Hernández, vecinos de Taganana.
El dicho Juan Hernández, que también fue vecino de Arico, testó cerrado a 24 Septiembre 1595, abierto a 7 de... del siguiente 97, protocolado ese documento en registro de Gaspar Palenzuela al folio 837. De su primer matrimonio sólo dejó a Luisa Pestana, que casó con su primo Melchor, hijo de Antón Hernández, Alcalde que fue  de Candelaria; padres de otro Antón Hernández, Juan Pestano, Marta que casó con Gaspar Afonso, Teresa Delgado mujer legítima de Sebastián o Salvador de Ledesma, y otro u otros hijos. De su 2º matrimonio nació Andrés, que parece no dejó sucesión; y del 3° fue hija Luisa de Morales, esposa del capitán Juan González, de Arico (1). Esos fueron padres de 1- el capitán Francisco Hernández, que casó con doña María García del Castillo, con sucesión 2- el alférez Luis de Morales, marido que fue de Brígida Pérez, con sucesión; 3- Doña Catalina de Morales (que también apellidaba de Fonseca), esposa de D. Alonso de Fonseca, vecino de La Laguna; padres de don Juan de Fonseca Mejía y de otros, cuya sucesión acabó; 4-doña María de Morales; 5- doña Luisa que casó con el alférez Juan Antonio Márquez de Chávez (también apellidaba Hernández de Chávez), vecinos de Abona y del Realejo, con sucesión; 6- el alférez Gil Gómez, que decían el valiente, marido de doña Mariana Bencomo, vecinos de Guímar.»

Como se ve, esta familia es una de las muchísimas  nacidas de la fusión de conquistadores y conquistados, en la mayor parte de las cuales no puede decirse cuál es la  sangre o raza dominante, porque no se sabe, si bien parece que ésta de que acabamos de hablar, como otras muchas, es casi toda de pura sangre indígena.

Recuerdo haber dicho aquí antes, que hay también Sepúlvedas y Samarinas indígenas, como les hay de infinitos otros apellidos españoles, portugueses, franceses etc.; en este momento he hallado la citación de uno de los varios documentos en que eso consta, es un testamento de doña María Díaz Bencomo, nieta del último mencey de Adeje, y esposa de Juan Gaspar, hijo legítimo del de Abona. Testó ante Miguel Ruiz de Estrada, escribano de La Orotava, a 4 de Octubre 1540 ,folio 200,—y nombra a su hermano Diego Díaz Bencomo, a su tía Marta de Sepúlveda y a su primo Pedro Delgado.

También recuerdo haber hecho mención de Juan Berriel y de su hermano o sobrino Jinés Hernández, que parece fueron indígenas de Fuerteventura. Ahora añadiré que el Jinés (hijo legítimo de Jerónimo y de Lucía Berriel) testó en la Laguna ante Juan de Castillo en 1573, folio 585,y dice que cuando casó con Francisca hija del famoso intérprete Guillen Castellano, (2) era viudo con hijos de Ana Martín natural de la Gomera, la cual había testado mucho antes — también en la Laguna, año 1523, folio 372 o 375,—Los hijos del primer enlace fueron Luis Hernández e Isabel Martin.

Otra familia hay, que hemos nombrado ya, respecto a la cual parece más dudoso el origen; es la de Cabrera y Samartín, es decir, una de las muchas que había de esos apellidos.

Ya hemos dicho también que Águeda de Cabrera testó ante Sebastián Ruiz, escribano de Orotava, en 1514, y dice que su madre María Cabrera había testado ante Páez en 1510; su hermana Catalina casó 1° con Miguel Muñoz y 2º con Juan Inglés (3). El dicho Muñoz con su cuñado político Diego de Samartín (marido de la D. Águeda) permutaron tierras por documento ante Vallejo, a 20 Septiembre 1507, en unión de sus mujeres, que se declaran herederas de Gonzalo Quemada y de María Cabrera, padres de las otorgantes. Como se ve, solía decirse Quemada por Jaraquemada.

Con una observación general terminaremos por hoy. No citamos, por ser cosa larga y monótona, la interminable serie de cartas dotales de la gente indígena. En aquellos tiempos eran dotadas para casarse casi todas las hembras de la gente oriunda de las islas, siempre que no fueran absolutamente pobres.  Es una observación que nos parece haber omitido hasta ahora, y que sin embargo conviene tener en cuenta en todo el presente trabajo, dedicado sobre todo a demostrar la situación o posición social de los indígenas de las islas, después que estas fueron conquistadas.

(Concluirá)

R. GARCÍA-RAMOS

 (1) Ese capitán también era de sangre indígena; sus padres fueron Francisco Gómez y Juana Hernández González, hija legítima y primogénita de Francisco González Mejía y de Constanza deTorres, canarios de pura sangre. La dicha Constanza testó ya viuda y de edad muy avanzada, en los Realejos, ante Marcos Rodríguez, a 25 de diciembre de 1592, folio 21 del registro.

Su hijo (único varón) Francisco González Mejía fue casado con Magdalena Delgado, hija legítima de Cristóbal de igual apellido.  Su otra hija María de Morales contrajo matrimonio con Lázaro Domínguez, con dote ante juan Benítez Suazo. Aunque no dice ante cual escribano dotó a su hija mayor con Francisco Gómez, hace relación en su testamento la doña Constanza (de cuyo documento tenemos a la vista una copia autorizada) que la dio cien colmenas, ciento sesenta reces cabrías, tierras en la Orotava y todo el menaje y ajuar necesario; también dice que a otra hija que le queda llamada Francisca de Gracia le deja sesenta reses, un esclavo y otros bienes.

 Lázaro, su yerno fue hijo legítimo del hidalgo portugués Antón Domínguez y de Francisca Delgado Mayor, que apellidaba también Guanarteme. La misma doña Constanza era hija legítima de doña Luisa Guanarteme (hermana menor del rey de Gáldar), y tuvo cinco o seis hermanos, razón por la cual su parte de herencia, por considerable que fuera, resultaba corta con relación a la gran fortuna que dejaron sus padres.

(2) El otro afamado intérprete llamado Juan Mayor, dice Viera—libro VII párrafo 40—que fue enviado a Canaria desde las islas orientales por Diego de Herrera, que parece fue amigo suyo, como de Castellano y de Chemida.

En las mismas islas orientales del grupo también dice Viera que había ya entonces gente pasada allí desde Gran Canaria— libro 2.° párrafo 21.—Lo mismo se lee en Galindo y en otros autores.


(3) Aunque se lee en varios manuscritos que éste linaje o rama de Cabrera es de procedencia canaria, la cosa es un tanto dudosa. Lo que consta es que María Mayor, mujer legítima del mercader catalán Jaime Codina, fue hermana de Ana Aday mujer legítima de otro Juan Inglés, nieto del sobre dicho, y ellas nietas ambas de los indígenas Diego Mayor y de Francisca Martín de Aday.

jueves, 23 de octubre de 2014

ANTIGÜEDADES CANARIAS: CONQUISTADORES Y CONQUISTADOS (IV)



 (Artículo publicado en el Diario de Tenerife el 29 de abril de 1899)
                                Documentación obtenida de Jable.Archivo de prensa digital de la ULPGC

(Continuación)

Se habrá observado, tal vez, que en los presentes apuntes muy poca mención se ha hecho de los indígenas de Tenerife. Esto ha sido por dos razones; la una consiste en no haberme propuesto hablar largamente de la población antigua de todo el archipiélago; la otra es que ya mi ilustrado amigo don  Leandro Serra y Fernández de Moratín se ha ocupado particularmente de la  gente indígena de esta isla de Tenerife; en los trabajos que ha publicado en la prensa de esta Capital.


Mucho debe agradecerse al Sr. Serra, el ímprobo trabajo que se ha tomado a fin de conciliar los divergentes y hasta  contradictorios datos que desde lo antiguo vienen escritos sobre aquel y sobre todos los asuntos. Nuestro erudito Arcediano D. José de Viera y Clavijo se halló en otro caso semejante  o análogo para escribir sus Noticias; y otros muchos autores,  nacionales y extranjeros, se han visto en igual caso, ora para escribir la historia de España, ora la de cualquiera otra nación.
Por ello mi opinión y de otros muchos, es que esas historias sintéticas son en general ocasionadas a errores, y que la mejor o  más completa historia es la que se hace pura y simplemente reuniendo y transcribiendo íntegros los antiguos trabajos o fuentes historiales.


Diremos mejor, nunca se conseguirá tampoco así hacer una buena y completa historia; pero se conseguirá hacerla lo menos mala posible, queremos decir, lo menos defectuosa que puede salir de los frecuentemente vagos, turbios y escasos manantiales históricos, los cuales a su vez están plagados de errores y de inepcias, cuando no de datos falsos debidos a la parcialidad e interesado aplauso o difamación.
Muchas veces la verdad es lo que menos se creía, lo menos que se propalaba de viva voz y por escrito; lo cual sin embargo no nos exime de dar mayor autoridad o crédito a lo que mayor número de sufragios tiene a su favor, entre la gente culta o que pasa por tal, así de los tiempos antiguos como de los modernos.


No creo superfluo el hacer otra observación de distinto género, los españoles variamos adaptándoles a nuestro idioma, los finales de una multitud de voces guanchinescas. Así hemos visto escrito en papeles Bencom en lugar de Bencomo,  Anuag  en vez de Anaga, tamarc por tamarco, banot, taj, Yzog , Ubaq etc. en vez de Ubaque, Izogue, Taco, etc. que decimos ahora y desde muy atrás, después de la conquista de estas islas (1) 


A la vez debo rectificar un error del manuscrito de autor  anónimo, que copié en un artículo publicado en el número 3690 de este mismo Diario. Según otros datos que tengo por más fehacientes el conquistador canario  Cristóbal Delgado y su esposa Inés fueron padres de otro Cristóbal y de María la esposa de Agustín de León.

La dicha Dª Inés testó en Los Realejos, ante Vizcaíno (1548, folio 232); su citado hijo  Cristóbal contrajo matrimonio con Ana Delgado, que también testó allí, ante el mismo Escribano, en 1564, folio 32l; y estos últimos fueron los padres de Luisa o Lucía y de Juliana Iseo, que en el ante dicho manuscrito trae por hermanos de su padre.

Los dichos Cristóbal el 2º y Ana su esposa tuvieron además otros hijos, que fueron 1—Cristóbal Delgado, tercero de su nombre, Alcalde que fue del Realejo, casado con Dª  Constanza González Barroso; 2 —Juan Delgado, marido sin hijos de Dª  Magdalena Barroso, viuda de Gonzalo Yanez (con quien fue madre de la Dª Constanza); y 3—Margarita o Magdalena Delgado. El dicho Gonzalo Yanez y su esposa no fueron indígenas, sino lusitanos o sea portugueses, establecidos en el Realejo; la Doña Madalena fue hermana de Juan López Barroso que casó (como hemos dicho anteriormente) con la indígena canaria Damiana de León, hija legítima de Agustín de igual apellido, y cuya carta dotal y de arras está en el Oficio primero de número, de esta isla año 1543 folio 205. Hacemos estas y otras observaciones análogas, tan sólo como demostración del progresivo enlace de europeos con indígenas.
 Además de Cristóbal Delgado, pasaron de Canaria y de otras islas a Tenerife y Palma otros varios indígenas apellidados así, los cuales trasmitieron ese  mismo apellido a guanches y palmeros; tanto por eso como por la numerosa prole que casi todos ellos dejaron, es quizá ese apellido el más general entre todos los que han usado los indígenas de Canarias, salvo los meros patronímicos como Pérez, Yanez, Díaz etc.  A propósito de esto, advertiremos que si hoy terminan con letra s los patronímicos no así en lo antiguo, que generalmente acababan con s. Asimismo notamos la frecuencia de los enlaces de estos antiguos naturales de las  islas con gente portuguesa establecida aquí;  tenemos de ello infinidad de casos en documentos viejos, entre cuyos casos citaremos también el del canario Miguel de las Casas, viudo de Juliana Iseo, y casado en segundas con Francisca Jusar, hija legítima de Luis Castro y de la canaria María de Torres. El Casas fue hijo legítimo del hidalgo Juan de las Casas, canario y conquistador, y de Ana de Cartaya hija o hermana de otro conquistador canario, llamado Juan de Cartaya.


Esa voz tiene tanta afinidad con las fenicias y cartaginesas Cartaya, Carteya, Cartago, cartalón etc. que casi puede asegurarse era de origen cartaginés aquella familia. Además, Dara significa Casas en los idiomas africanos. Hasta hoy se llama Cartaya una villa de España, provincia de Huelva y Carteya otro pueblo en la de Córdoba. Los cartagineses llamaban Carteya a la actual Tarifa, y además había otra ciudad de aquel nombre en la isla de Ceos  del mar Egeo, voces todas que parecen traer igual etimología. Que los cartagineses y aún los romanos frecuentaron las islas Canarias, es cosa de la cual no debe caber duda alguna.


El Juan de las Casas, canario, pudiera ser que tradujese al castellano su apellido—como hizo el canario Antón de la Sierra. —con el objeto de no ser confundido o equivocado con su pariente Juan Dara. Aquel vino a Tenerife muy joven, y tanto el mismo como su padre, de igual nombre y apellido tuvieron aquí grandes datas. He visto copia autorizada del testamento (2) del segundo Juan de las Casas quien deja entre otros muchos bienes, más de dos mil cabezas de ganado. Casó primero con la dicha señora Cartáya, y segundo; con María Sánchez hija de Juan Dará, con larga sucesión de ambas, como la hay también hasta nuestros días del apellido Cartaya.


Es verosímil  que varios Delgados tradujesen también su apellido o sobrenombre indígena, que tendría ese mismo significado que tiene en castellano.

La antedicha doña María de Torres era hija legítima de Alonso de Adargoma y de consiguiente no entra en la larguísima sucesión del canario Diego de Torres, que antes de su bautismo  se llamaba Jerad a Guad, y casó con una hermana del Guanarteme. Estos fueron el tronco de casi todos los Torres, Veras y Mejías del Sur de Tenerife, apellidos que tomaron primitivamente de sus padrinos de bautismo.  Es famoso Juquer Litebrun Doramas y sus descendientes fueron de los pocos canarios que conservaron, como los Cartayas, Daras y algunos otros, su primitivo nombre o apellido.


Como citas sueltas, que no carecerán de algún interés, diremos que doña María de Moya, esposa del conquistador canario Hernando de León y madre de Agustín de León —que fue Alcalde en 1541, y firmó en la lista o padrón de los vecinos del Realejo, en 1528—otorgó su testamento en La Laguna ante Vallejo, año 1536 folio 11,y codicilo al siguiente folio 71.  Por ese estilo tenemos a la vista más de un centenar de citaciones de documentos públicos, en particular cartas dotales, testamentos y codicilos, otorgados no sólo por los otros canarios y demás indígenas que hemos nombrado en el presente trabajo, sino por otros muchos de quienes no hemos hecho mención alguna, a pesar de que seguramente no ha llegado a nuestra noticia sino la menor parte de esos documentos. Quizá ofrezcan también algún interés estas otras noticias, que hallamos en otro viejo manuscrito: 

«Hernando de Fregenal, canario, tuvo solar y casas en el Realejo de arriba, lindando con las de Luis Hernández Tacoronte y con Juan Gómez Fregenal, según consta en Orotava, registro de 1526, folio 685. También se avecindó allí el canario Juan Doramas, conquistador, el cual casó con María Hernández, natural de Tenerife, padres de otro Juan Doramas, marido de Isabel Pérez, hermana de Andrés de Llarena Guanche; y padres asimismo aquellos de Francisco Doramas y de María Doramas, que casaron respectivamente con María Díaz y con Juan Gómez Fregenal. Tuvieron mucha sucesión, y esclavos, entre éstos Luis Doramas hijo de Antón de León y de Isabel Gómez, ambos de color prieto, esclavos que fueron del dicho Juan Gómez de Fregenal, según consta en instrumento público que el mismo Luis Doramas hizo en 1562 folio 446, en la primera Escribanía de los Realejos. La doña María Hernández referida se dice fue hermana o hija del mencey de Taoro, que tuvo dos o tres mujeres antes de ser conquistada esta isla. El citado Luis Hernández Tacoronte, hijo del mencey de aquel término, y sobrino político del de Taoro, vendió tierras en la Orotava a Juan Ramírez, ante Domingo Hernández en 1562 folios 680 y 685, y también vendió un tributo a Alonso Calderón, ante Vizcaíno, en los Realejos, en 1550 folio 128.»
Y poco después se lee en dicho trabajo lo siguiente, que reproducimos a la letra porque tal vez no carezca de interés para algunos lectores:
«Los Perdomos y Betancores de Canaria, aparte de los citados hijos de Francisca Rodríguez Betancour, mujer de Diego de la Sierra (3), fueron muchos y todavía existe su descendencia, de casi todos ellos. Del canario Juan Dará vienen muchos de aquel apellido; porque además de su hijo Juan Perdomo, marido de Juana Castellano hija de Alonso Castellano, tuvo también nietos de ese apellido Perdomo, por sus otros hijos e hijas, como fue Antonia Dará, mujer de Luis Sánchez hijo del noble canario Juan Pascual, la cual hizo testamento en la Orotava ante Juan Ramírez en 1562 y 67, y fue su hija María Perdomo que casó con Gonzalo Báez de Centejo, con dote ante Baltazar de Ancheta en 1560, y recibo de este dote ante Hernández  en 63 folio 508, todo en Orotava. La dicha Antonia de Ara y sus hermanos Juan Perdomo y María Sánchez segunda mujer del noble canario Juan de las Casas, hicieron transación sobre tierras en Abona, con Bartolomé Cabrera como apoderado del señor duque de Medina Sidonia, en 1558, ante Baltazar de Ancheta »
La gran data del duque de Medina Sidonia en el Sur de Tenerife, ocasionó varios pleitos con los poseedores de las tierras limítrofes, entre ellos el hidalgo portugués Gonzalo González Zarco, señor o dueño del valle de la Granadilla, quien fue amparado en la posesión de su valle, por sentencia firme de la Real Audiencia, fecha 20 de Febrero de 1568. Otros diversos pleitos le ocasionaron al duque sus apoderados, por pretender lucrarse con lo de aquel señor y lo de otros terratenientes comarcanos, lo cual fue sin duda causa de que el mismo duque, más prudente y desinteresado que sus apoderados, abandonara aquella cuantiosa data que poseía, y hasta la donase en totalidad o en parte a  diferentes personas.

(Continuará)

 R. GARCÍA-RAMOS

(1) Tacoronte era llamado por los guanches Tacoront, y según me ha referido un individuo natural de la isla del Hierro, había allí otro término o territorio de aquel mismo nombre, cerca de la aldea llamada Guarasoca.  No es solo aquel sino también otros muchísimos nombres de localidades, los que se hayan repetidos en varias de estas islas, lo cual indica la comunidad de origen de casi todos sus antiguos habitantes. Lo que dicen algunos antiguos autores sobre diversidad de lenguaje en este archipiélago en tiempos anteriores a la conquista, es para mí indudable. Se debe entender como una diversidad de dialectos derivados todos ellos muy principalmente de un solo lenguaje africano

(2) Otorgado en los Realejos, ante Juan Vizcaíno, en 1545 folio 139 y siguientes del registro. Repetimos que por ese  estilo son innumerables las citaciones que pueden hacerse de documentos otorgados por los indígenas.

(3) De éstos había dicho que el Diego testó ante Vizcaíno en 1573, y su mujer, hija legítima de Rodrigo López el cojo y de Lucía Hernández, canarios, ante dicho Escribano en 1555. También se hallan citados en dicho manuscrito un Francisco Betancor Majorero, que con su mujer Francisca Delgado pasaron a Tenerife y se avecindaron en Abona por los años 1560, con larga sucesión; y Pedro de la Sierra y su esposa Francisca Betancour, hija legítima de Juan de igual apellido, asimismo vecinos de Abona por los años 1590, donde también dice hay sucesión de ellos.
Lo que dice después el mismo manuscrito, de que la esposa de Juan Perdomo fue hija de Alonso Castellano, difiere de otra noticia antigua, que la hace o dice hija de Guillen. Tal vez haya equívoco en uno u otro nombre, o el Alonso tuviera ambos nombres propios, cosa que absolutamente nada tendría de extraño.

miércoles, 22 de octubre de 2014

ANTIGÜEDADES CANARIAS. CONQUISTADORES Y CONQUISTADOS (III)


(Artículo publicado en el Diario de Tenerife el 27 de abril de 1899)
                               Documentación obtenida de Jable.Archivo de prensa digital de la ULPGC



(Continuación)



Suspendamos por ahora la interminable serie de citas de documentos públicos de los indígenas; ya hemos indicado que es tarea pesada aunque no del todo inútil para probar cuanto figuraron éstos en la sociedad canaria después de la conquista; y debemos advertir que poco menos que de canarios aparecen en aquel tiempo documentos de naturales o sea  indígenas de las otras islas.  Séanos permitido hacer en este sitio otra advertencia. Al hablar en otro artículo de la sucesión de Guillen Castellano, omitimos decir que su hijo Alonso casó sucesivamente con dos canarias llamadas Isabel de Herrera e Inés Beltrán, viuda ésta del canario Rodrigo Hernández, hijo legítimo del famoso conquistador Rodrigo el cojo, pariente cercano del ex-rey de Gáldar  D. Fernando Guanarteme. 

El P. Espinosa dice (página 57) que los canarios Guanarteme, Mayor, Ervas, Maninidra, Castellano y otros pasaron a la conquista de Tenerife. (1) Este Gonzalo Méndez Castellano, canario que cita Espinosa, no sabemos quién fuese pero se nos figura que ahí faltó una coma, y que debiera haberse escrito así: «Gonzalo Méndez, Castellano» en cuyo caso este último debió ser el famoso intérprete Guillén de dicho apellido.

Otra observación: El P. Sosa en su conocido e impreso trabajo histórico (página 43) dice que Hernán Peraza  señor de estas islas, las traspasó como dote a su hija Dª  Inés cuando esta contrajo matrimonio con Diego García de Herrera. De consiguiente esa fecha pudiera bien haber pasado Herrera a las Canarias, en vida su citado suegro, como lo cree Viera y Clavijo. Esto no obsta para que Herrera pasara a las islas con facultad y en representación de su suegro, aun sin mediar la circunstancia de poseerlas junto con su esposa, en virtud de la citada dotación que les había sido hecha.
En la página 49 repite Sosa lo de la dote; y aunque después cita el año 1450 como fecha de la fundación del Convento de Fuerteventura, es verosímil que esa fecha sea la de su erección como tal convento, ya terminada su fábrica, que pudo haber comenzado antes, y haber mucho antes llegado Herrera a dicha isla.

No estará acaso de más anotar aquí que también el P. Sosa (página 56) llama magado al arma usual de los canarios; esa y otras muchísimas voces eran comunes en nuestras islas, e indican la comunidad de origen de sus antiguos habitantes. Cualesquiera que fuesen las gentes que en diversos y antiguos tiempos llegaran a ellas y poblaran en las mismas, parece indudable que una raza africana dominaba en todo o casi todo el archipiélago.  

Aprovecho también esta especie de paréntesis para añadir que según la obra de Castillo (página 182), pasaban de quinientos los indígenas o naturales de las islas que trajo el general Lugo a la conquista de Tenerife, como auxiliares de los españoles. Poco antes dice que el Guanarteme procuró a Lugo alianza con el mencey o rey de Anaga  (páginas 172,73 y 79) y que dicho Guanarteme traía a la conquista setenta personas de su propia familia. 

Y no cerraré estas intercaladas advertencias sin decir que el presente artículo  ya estaría terminado, si varios y apreciables amigos no me hubieran instado para que le continuase, aun a riesgo de parecer largo y difuso a muchos de los lectores. Si así fuere,  me cabe la disculpa referida, y espero que aquellos amigos compartan conmigo la responsabilidad de alargar este trabajo más de lo que tenía pensado.

Cuando tuvo lugar la conquista de Tenerife, ya en las islas más orientales del grupo, casi ninguna distinción había entre indígenas y europeos, a causa de sus repetidos enlaces o constante fusión; y en la Gran Canaria comenzaba a suceder lo mismo. De ahí la completa incertidumbre sobre el origen de una multitud de familias isleñas o establecídas aquí desde lo antiguo; de ahí el pasar por oriundas de Europa muchas que no lo fueron, o por lo menos, que eran indígenas por casi todas líneas. Sin embargo, la mayor parte de dichas familias, no sólo puede decirse que eran verdadera fusión de los unos y los otros, sino también que tanto tienen de unos como de otros. En la Gomera casi toda la población ha sido guanche o indígena, y a la inversa en el Hierro.

Juan Berriel, el famoso conquistador de a caballo que perdió un ojo en la Cuesta de Santa Cruz—en cierta refriega nocturna con los guanches,—se asegura que era del número de esa gente de que hablamos, resultado de la fusión de franceses—que fueron los primeros conquistadores aquí,—españoles y guanches de las islas orientales. Su hermana María Berriel estaba casada con otro conquistador de Tenerife, llamado Juan Delgado Chemida, que testó en la Laguna—Alonso Gutiérrez (1522, folio 636)—de éste se sabe era hijo legítimo de Luis Sánchez y de Catalina Chemida, y que fue padre de Ana Sánchez esposa de Juan Negrín, el tercer rey de Armas aquí, más comúnmente  llamado Juan de Armas. 

Debe tenerse también en cuenta que en los documentos de aquella época no siempre se hacía indicación de la  naturaleza o procedencia de las personas;  con frecuencia se omitía eso, y solamente se consignaba la vecindad, de lo que resulta ignorarse la procedencia de infinitas personas.  Esto hace recordar una observación de nuestro historiador Viera, que puede verse en el prólogo del tomo  3º  de sus Noticias; allí dice que los indígenas de Canaria gustaban ser tenidos por verdaderos españoles.

Diego de Samartín, otro conquistador, contrajo su primer matrimonio con Catalina García, hija legítima del noble canario Pedro de Ervas, viudo de la cual repitió enlace con Águeda de Cabrera, que parece fue hija de Gonzalo  Jaraquemada (2) y de María Cabrera.

Estas observaciones que ahora hacemos, pueden considerarse como una ampliación del trabajo inserto en el número 3 687 de este mismo Diario —10 de Marzo último— A la vez advertiremos que el canario Alonso Hernández, vecino de Telde, que allí se menciona como marido de Isabel de Aday, parece ser el mismo de ese nombre y apellido o patronímico, que pasó a la conquista de Palma y Tenerife, y tuvo aquí una multitud de datas o asignaciones de terreno, etc.; y que por una involuntaria  distracción omitimos decir allí que de la citada doña Isabel fue también hermana de Luis de Aday, que casó asimismo en Telde con Catalina Hernández, hermana según parece del ante dicho Alonso.

Serían interminables las observaciones análogas que pueden hacerse;  por otra parte el presente trabajo se va haciendo tal vez demasiado largo. Tenemos la seguridad de que para muchos lectores estos estudios son insignificantes, mientras que para otros no carecen de interés.  No tengo yo tampoco gran interés en este asunto; tan sólo he creído que las precedentes noticias, no debieran quedar enteramente sepultadas en el olvido, cualquiera que sea el valor que se las diere, o el que verdaderamente tengan.
Bajo dos puntos de vista puede considerarse aquel interés relativo, que éstos estudios indudablemente ofrecen; es el uno la avaloración del estado intelectual de los indígenas, y la clasificación de éstos en el orden o concepto étnico y en el ontológico; el otro punto de vista ya queda suficientemente explicado al principio del artículo que aquí suspendemos, y también lo dejamos manifestado en otros trabajos anteriores.  Respecto al primero, no podemos menos de notar la distinción de razas o de castas que los mismos insulares hacían entre sí. Particularmente en Gran Canaria se observaba eso, y en realidad, la población de estas islas antes de su conquista por los españoles, bien pudiera haber sido el resultado de una fusión análoga a la efectuada después.

La gente plebeya o pechera entre los indígenas (3) quedó en igual condición después de la conquista hecha aquí por España; pastores y labradores eran, y lo mismo quedaron; si no se les repartió en propiedad terreno alguno, tampoco ellos le tenían de antemano, según puede verse en nuestros historiadores. Lo mismo pasaba o sucedía generalmente en la antigüedad y en todas o casi todas las naciones; puede consultarse a Tácito y también a Julio Cesar respecto a los germanos o  alemanos y a los galos, según puede consultarse a otros autores respecto a otros varios pueblos
Pero a todo guanche o natural de éstas islas que era reconocido como hidalgo, o que poseía algún señorío antes de la conquista, se le repartieron tierras y aun aguas, según es notorio; siendo de advertir que tampoco los hidalgos poseían las tierras ni las aguas en propiedad, antes de la conquista, según afirman nuestros autores, y así o los jefes o soberanos tenían el derecho de repartir el uso o disfrute de ambas cosas entre sus súbditos. Lo mismo se consigna también en la Historia, con respecto a diferentes otros países.

(Continuará)


R.  GARCÍA-RAMOS


(1) En la edición que de aquel autor se hizo en esta Capital, año 1848, se deslizaron algunas erratas, que he corregido en el ejemplar que poseo, tomándome hace ya años el largo y molesto trabajo de confrontarle, palabra por palabra, con otro ejemplar todo él escrito por Juan de la Peña. En dicha página se dice Pedro de Cruas, en vez de Eruas (Ervas) que dice el manuscrito, al cual adicionó Espinosa o Núñez de la Peña con la siguiente nota que corresponde a la página 63: «La ropa del general Lugo era colorada, y así los guanches le acosaban;  mas Pedro Mayor, canario le dio una suya azul y se puso del revés la del general, y escapó aunque con trabajo».

También he tenido ocasión de rectificar otra errata importante, de las muchas que ofrece la edición que se hizo aquí de la obra de Abreu Galindo; en la página 157, línea 13 se dice hijo en lugar de nieto y más abajo en la misma página se anticiparon cuatro líneas en las palabras murió el marqués etc., y más abajo aún se dice casó en vez de casó en segundas.  En la página 112 cita Abreu a un canario llamado Ben Taor o Tahor, voz igual a Taor o Taoro en Tenerife.

 (2) Ese largo apellido lo solían reducir diciendo y escribiendo unas veces Jara, y otras Quemada, como puede verse en el testamento de la citada doña Águeda en 1514 ante Sebastián Ruiz en la Orotava. 

(3) En la isla de Canaria se designaba a los plebeyos con una voz que en castellano significa Trasquilado, y en efecto se asegura que llevaban cortado a cercén el cabello.